lunes, 22 de agosto de 2016

POESÍA: LAGARTO, LAGARTO, LAGARTO, DIJO, FEDERICO GARCIA LORCA, CAMINO DE GRANADA UN DÍA


Y en aquellos tragos,
Malos tragos da la vida
El poeta atormentado
¿cómo sería de grande la herida?
Que el poeta murió
Mirando de reojo aquella guerra incívica
De unos contra otros
En una ciudad Granada,
Tomada por el demonio de las rencillas.

Venga usted a mi casa,
¿Qué quiere que yo le diga
De aquella muerte
Por la que usted pregunta,
Muerte que fue la de Federico,
La suya,  
Y la de Luis,
La mía?

Mira de reojo el francés, Claude Couffon, mira,
Se siente atraído, 
Ya lejana la duda
Apura el vaso, traga saliva.

Nadie salvó al poeta,
Nadie, pudo colmar más vasos
Esa sería la medicina
De muchos de los que vivieron aquellos tiempos
De forma activa,
Unos por qué no pudieron
Y algo quedó con ellos enterrado en sus vidas,
Y otros, los de las amenazas y cuadrillas,
Vestidos  a la moda fascista,
Con sus camisas de colores semejando mariposas asesinas
por qué no se cumplirían totalmente sus expectativas.

Lagarto, lagarto, lagarto,
Mal fario
Federico Garcia Lorca, ve en ese día,
Para él comienza su pesadilla,
Mientras se alejaba el tren de su vida,
Con su negra carbonilla encima
Camino de otras tierras
Muy pisadas
 y en sus sueños aburridas
Tanto que para despertarlas,
Harían falta,
Muchos años y muchas preguntas


Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: EL CAFÉ DE LOS DOMINGOS

Todo era tan extraño
la esfínge
de piedra,
y el obelisco en el libro
señalando
a una estrella,
la misma que vemos desde una terraza
mientras nos hacemos un helado capuchino.

Todo tan romántico,
el café a las nueve
en la cafetería Humelka
o en casa a las doce un domingo
con la faena hecha y todo a punto.

Volátil su aroma,
su color negruzco,
espuma y crema en los labios
el café resulta de un gusto muy íntimo.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

domingo, 21 de agosto de 2016

POESIA: CAMINO DE UN PRÓXIMO DESTINO

Me deslicé por la vida y lo hice a gusto,
todo lo que quedó detrás
forma parte de ese edificio
que le da forma al árbol
del cual un día se recogen sus frutos.

No quedó nada sin hacer
que no tuviera su tiempo medido,
como el tren que llega a la estación
y sale camino de su próximo destino.

De lo que no se hizo apostillo
que los carriles de la vida a veces no llevan ningún tren a su destino.

Por ahí quedaron dormidas entre suspiros
historias y cuentos y tal vez algún posible olvido.


Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: LOS DÍAS Y LAS HORAS

No hay día sin más horas
que las vive uno,
hay días que son un lastre
en la existencia de uno
y otros días que sin entender el por qué
están intensamente dentro de uno.
Todos los días
unos y otros,
es así de sencillo
el decir
que son parte de esa firma
de estilo único
con la cual pasamos a formar parte
del mundo de los vivos.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: DE UNA CASA CERRADA ALLÍ DONDE NACIÓ UNO

La casa en la que nací
fue el lugar de aquellos juegos divertidos,
infancia asomada a unos ojos,
la casa en ellos introducidos.

Así la vida de uno se fragmenta
como el vidrio
al romperse contra el suelo con su característico sonido,
a huesos quebrados
a golpe de martillo.

En esa casa la muerte dejó de tener un sitio.
Sola la casa ahora
reclama su difunto.

Casas sin vida y muerte
no son casas,
pues en ellas no se oyen los gritos
de bienvenida ni de despido.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: FANEGAS, ALMUDES Y CELEMINES


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Nació este que les  habla
hace ya de esto tiempo,
para cuando todo se contaba
como si se estuvieran cosechando
granos de trigo,
ablentados en las eras,
casi del olvido

Entre aires entrantes
y soles sumergidos en mareas de vino tinto,
crecían las fanegas, los almudes y celemines
en la vida de uno,
tantas he contado y tanto de ello he oído
por boca de mis padres
que me considero en estos asuntos
casi labrador
sin haber labrado otra cosa que no sean lineas en las páginas de los libros.

La calle donde nací continua igual,
en ella el tiempo detenido
juega todavía en la calle este niño
a lo que recuerda con un aro de metal que cuesta abajo cogía buen tiro.´

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

sábado, 20 de agosto de 2016

POESÍA: LA FLOR CADAVER



 Al surco iba todos los días
 al encuentro
con el sudor frío del viento
en el vientre de la tierra durmiendo.

Todo en el surco vive.
Sus adentros
son tan fértiles
que la vida allí es más vida
y la muerte,
si hablamos de la muerte,
si cabe, más muerte.

Por eso iba
con su puñado de tierra
su idea era
fabricar su surco
para cuando un día dijera: ¡Ya hay bastante!

Diga si hay tiempo para ello,
que si el olor de las flores muere,
el de la flor cadáver permanece en el aire.


Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: ENTRE ALFACAR Y VIZNAR PIABA UN AVE

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Con todo
hay algo más importante
piaba el ave,
entre alfacar y Viznar
su vida era de un agobio constante.

Sobre la rama
al ave
se le encendían los ojos
y se le teñía del rojo de la sangre el plumaje
para el momento en que sonaban las pistolas
y el tiro al blanco era tan fácil
que el fallar parecía un disparate.

Hay algo más importante
piaba el ave,
pues el morir parece tan fácil.

¿Que será de sus familias,
hijos y padres?
En la rama el ave
se hacia entre píos, esas preguntas
tan interesantes.

El olor a pólvora
para el olivo era
como la sal al vinagre,
como el dolor de todas las madres,
esperando, no se que,
las madres siempre esperan milagros
aunque estos tarden.

Así el ave
esperaba los tiros en mitad de la noche,
para cuando se le encendían los ojos
y se le teñía del rojo de la sangre el plumaje.

¿Qué vería el ave
de alegres plumajes,
en las noches cálidas de los agostos con hambre
en aquella Granada de haces de luz llorando en mitad de la noche?

 ¿Que sentiría el ave
 para cuando se oían oraciones
con olor a muerte en aquel paraje
cementerio, en adelante?

Autor: Jose  Vte. Navarro Rubio

POESÍA: PARA CUANDO MURIÓ FEDERICO GARCIA LORCA


Y se vieron 
ellos los de la Nueva España
a lomos de jacas blancas
con muchas espadas por el aire
y bayonetas caladas,
pistolas de todos los calibres,
fusiles, insignias y petancas
aterrorizando, 
allí por donde pasaban.

Y lo peor de todo,
esas si que de verdad matan,
con mucho dolor en el alma, 
eran las lenguas largas,
que hablaban de venganzas 
nunca perdonadas,
en el aire palabras,
tan graves ellas, 
tan descaradas,
y tan llenas de amenazas
que cantaban los gallos
y los flamencos bailaban
en el Sacromonte,
el suelo retumbaba, 
al son de un Padrenuestro
que en las carnes se clavaba.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: EL NEGRO JUAN Y LA DULZOR DEL DÍA

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Venía, 
el negro Juan
solía
bailar al son que tocaba
la música.

En los campos de plátanos
la rumba era
el dulzor del día
allí el negro Juan
ponía sentido
a aquel tipo de vida.

Que viene el amo,
se oía,
y para cuando llegaba
todos allí recogían
los plátanos con manos que parecían guantes
con que acunar a los niños
después de darles su papilla.

Ya se va el amo,
se oía,
para cuando el amo se iba
otra vez volvía
la música
pegadiza
de la samba,
rumba
y todo aquello que de pequeño habían aprendido
el negro Juan y su cuadrilla
a las mil maravillas.

El negro Juan sabía
lo corto que sería
su reinado como capataz en aquella compañía.

Un día se marchó
el negro Juan
ya no volvería
se dice que se le vio
por detrás de las montañas
de otra isla
bailando al son que la música ponía.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: EN LA MAÑANA CAMPANAS

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Campanillas y campanas,
unas pequeñas
y las otras de una tonelada,
avisan, dan la cara,
anuncian la llegada
de este nuevo día
casi de misa obligada.

De repente paran,
el silencio las calla,
su cantar en el tiempo no se dilata,
ya el monaguillo no cuelga y tira y sube y baja,
ya nadie las mece ni les canta nanas
arriba en el campanario, 
donde las campanas tienen su morada,
solo llegan, buscan casa,
las tórtolas y palomas, ellas tan sabias.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio


viernes, 19 de agosto de 2016

POESÍA: EL POETA QUE PREDIJO SU MUERTE



Fue su crimen
amar,
amó,
ser socialista,
militó
ser masón,
y
ser homosexual
por aquellos tiempos maricón.

De todo esto
se le acusó,
el odio fue el alimento
del que se  nutrió
quien a su captura salió
y en Granada sin huir le encontró

Fue su crimen,
le tembló a un poeta la voz,
el apegó que desde siempre sintió
por la tierra en la que nació.

El cri cri de las margaritas
en el vivieron
desde sus tiempos en Nueva York.

Ya le avisó en Nueva York,
el brujo de Harlem le gritó:
¡A los Albas, no!

Desde su vuelta a Granada
una serpiente en la noche
el cuerpo le recorrió
y así le predijo
en una noche de calor y terror:
"Vete
la sexta luna ya pasó"

Esperaba el poeta
hasta la última hora esperó,
que la forma pura no fuera
ni la muerte
ni el dolor. 

Tanto se le buscaba
que no se le encontró,
ni en los cafés,
ni en los cementerios,
ni en las iglesias,
ni en los armarios,
ni en los toneles,
no huyó,
solo esperaba
que el cri cri de las margaritas
no se convirtieran 
en esa última canción.
Sobre el suelo sus raíces
bajo el suelo
tres esqueletos
son
abono de las margaritas son.

Autor: Jose Vte Navarro Rubio 


POESÍA: EN ETIOPIA SAL Y FE

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Caravana de camellos,
sal y sed
en el desierto se puede ver
monte hacia arriba
a través de una muralla de piedra, escalones sobre la montaña de Tembíen, larga pared.
cerca del cielo
en las alturas la pureza se deja ver

Los pájaros de Abisinia,
el te,
sus montañas sagradas,
la sal,
a través del desierto de Asele
a través de él
se ven
caravanas de camellos,
la sal sobre ellos
vienen de recoger
el magma, la sal que brota
la sal que no quita la sed,
la sal que da la vida 
a pueblos así dormidos en su vejez

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: SANTA AGUEDA EN FEBRERO, PRECIOSO MES


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Febrero
bonito mes,
Santa Agueda y sus fiestas
esto nada tiene que ver
o tal vez
simplemente sea un volver
a las raíces de uno
allá donde Dios sepa el por qué
uno vino a nacer.

Nacer y morir,
la rapidez
que va 
y lo poco que queda
de aquello que uno hizo
y en ese saber hacer
se van las vidas sin ver
más allá de donde sus ojos confundidos
le hacían ver

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio




POESÍA: EN VEZ DE CUATRO, TRES

Campanadas a  mitad de la mañana,
campanillas 
y caballos a tropel
con sus andares graciosos 
campan por doquier.

Tuvieron que ser, 
así los he visto crecer
los espinos de las zarzas, 
Tuvieron que ser
sus púas,
tuvo que  ser, alguien que no lo podía  ver.

¿Total y por qué?

¿Por un éxito?
¿Por un malquerer?,
?Por la fama que al hombre hace rico?
¿Fue por el poder?

Un escuadrón de muerte,
fue a por él,
se lo llevaron sin él querer,,
confió en los suyos,
así fue,
si el  mundo hubiera sido al revés,
en vez de cuatro, tres,
tal vez,
en aquella Granada 
tan dada a ver
el agua por las acequias correr 
la negror de la muerte
sería la luz que de niño vimos al nacer

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

jueves, 18 de agosto de 2016

POESÍA. EL PESCADOR PESCADO

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El pescador y su caña
la cesta al lado,
silla de una altura de tres palmos,
cubo y señuelos
en este verano.

En la escollera
sobre las rocas
defienden con especial cuidado
los pescadores
la mayoría de ellos llegados
desde los pueblos de secano
su trozo de lienzo
casi paño
en el que ellos se sienten los amos
del mar cubicado
dentro de ese trozo de tierra conquistada mediante pago.

Se lanza la caña,
se alarga el brazo,
se tensa el hilo
se mira con mucho cuidado
y cariqueño en la boca se espera a que el pez muerda el engaño.

La mañana avanzada
se abre un tregua,
se hacen algunos comentarios,
se bebe lo que se tiene a  mano
y se lanza la caña,
se recoge el pescado,
se mira el cielo y se comprueba la altura del sol y potencia de sus rayos

Con la despedida
se termina el relato
para cuando el pescador sobre la moto
se marcha pensando
en que mañana quizás la suerte esté más de su lado.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio  




POESÍA: EN ESTE VERANO FALTA EL CARRITO DEL VENDEDOR DE HELADOS

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Ya no hay vendedores de helados
con sus carritos por la calle pedaleando,
yo los recuerdo
todo de blanco
de los pies a la cabeza,
sonrisa de halago
y gorra en la cabeza
como si en vez de vender helados
estuvieran operando.

De fresa, menta, nata, vainilla, turrón chocolate, mantecado
al rico helado
en sus cubetas recubiertas de corcho y hielo troceado.

De jijona el heladero
y también los helados
en invierno turrones y mazapanes
duro y blando
y para cuando pasaba la temporada
las cigüeñas retornado
ellos marchaban
camino de los pueblos situados en altura y en los llanos.

Al rico helado,
para el niño y la niña,
para el enamorado
para quien tiene mal de amores
para el desahuciado,
gritaba el vendedor de helados
pedaleando,
calle arriba y calle abajo,
con su gorro blanco,
zapatillas de tela
de lino la camisa
y el pantalón a cuadros.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio




POESÍA: UNA TORTOLA SOBRE EL TEJADO

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En  blanco esta mañana 
que avanza
tan en blanco,
olas en mis ojos saltando
saluda una tórtola 
desde un tejado, 
quieta
ella desafiando
el espacio
la tórtola hila los comentarios
que oye
salir por los desnulados
con ventanas abiertas
entre ellos muchos sarcasmos,
olimpiadas
y medallas,
diplomas
y fracasos.

De la política la tórtola
está hasta los ovarios
solo oye
en esas voces que ascienden desde el deslunado
el hartazo,
de harto no de ato,
de quienes con sus votos
han fomentado
este fiasco.

Esa tórtola
espera
de esta mañana en blanco
que 
se calme el vecindario,
que salgan a la playa,
que se tomen un baño,
que regateen con el vendedor del color del ébano
que con su mercancía en las manos
se acerca para enseñarnos su tienda móvil,
todo colgando de sus brazos.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

miércoles, 17 de agosto de 2016

POESÍA: A FEDERICO GARCIA LORCA, EN MIS REDUERDOS


¿Qué la luna no fue?
Entiendo que en ese día ladraron las perros
y entiendo que lo hicieran a pecho descubierto
¿Qué día?
Y en las montañas gemía el viento,
una vieja profecía
tan vieja que ea casi un juramento
perseguía a los nacidos en aquel huerto.

La tierra y el hombre
¿matan los recuerdos?
Los recuerdos matan
cuando se llevan muy dentro
y los hombres se miran entre recelos
todo por nada
por un poco más de terreno,
por una linde,
por un árbol, un surco, un cencerro.

Cuentan que las ovejas balaron
con lenguas de fuego
y que la leche se les cortó
 a todas sin dar tiempo
a ordeñarlas , manos de acero,
las de los pastores
temiendo
que la luz que se veía lejos
no fuera la de una estrella o lucero,
baja la luz, rastrea el suelo,
son coches que llegan hasta el bajo cerro
cargados de escopetas, pistolas y cintos de balas hasta el cuello.

A la luz de un fuego
contaba en esto un ciego
que en días como estos 
era lo mejor
echar el cerrojo,
 por si quien sabe, 
lo que algunos llevan dentro,
en el corazón noble del vecino atento,
cayera un trueno
y lo convirtiera en un mar de dudas 
y de malos pensamientos.

Así el ciego
remueve la lumbre,
así el ciego
habla de todo esto
con su nuera, con su hijo y con su nieto
y así todos atentos
aprenden a tener miedo.

Los coches llegaban
y se oían detrás de los cerros
disparos y más disparos
y lamentos,
pocas oraciones y pocos Credos,
a la hora de matar
los asesinos quieren a su Cristo lejos.

Saben los cuervos que graznan
en el viejo olivo de al lado del cementerio
que aquello no trae nada bueno,
la muerte desde siempre solo trajo más muerte,
y los lamentos como si fueran libros abiertos
desde siempre, asi de cierto,
se quedan grabados en las páginas de la memoria 
y por mucho que pase el tiempo
siempre habrá un momento 
para poder recordar lo que a un familiar le hicieron.

Los cuervos tan negros
no me dicen nada nuevo,
desde siempre los vi
en las tapias de los cementerios,
en las almenas de los castillos
o allí donde bajo la tierra yacen enterrados los muertos.

Así pasa el tiempo
el sol lejano espantado
quiere sobre el mar vomitar desprecios
y los ríos que traen aguas para consuelo de los campos sedientos,
se sienten tan en ellos llenos
de esa tristeza que convierte al agua en hielo
que los campos lloran 
y los ríos pasan pregonando:"No quiero
que se diga que somos culpables de todo esto"

En la huerta ladra el perro
con esa sabiduría que llevan dentro,
año tras años los perros aprendiendo
que los seres humanos son tan feroces como los leones de los desiertos,
y en la huerta
una luz dentro
y mujeres que lloran, no hay consuelo,
y un hombre que piensa 
que culpa tiene mi hijo de esto.
sabe el hombre por viejo
 que van a matar a su hijo bueno.

Lo sabe desde que su hijo salió de casa
con lo puesto
a escondidas
y temiendo
que la barbarie del mundo
cayera sobre él
por eso 
de ser diferente,
por eso de lanzar al viento
sus sentimientos.

Las noticias corren, 
las noticias corren más que el viento,
de boca en boca,
de geranio en geranio,
de beso en beso,
de recelo en recelo,
de Padre Nuestro 
en Padre Nuestro,
de cuño en cuño,
de barbecho en barbecho,
de cante jondo en seguidilla, fandango, verso,
en Granada todo se sabe
desde aquel momento
en que un rey moro lloró
por lo poco que hizo por impedir perder a la joya más bella de su joyero.

Por la carretera desierta solo circulan
los monstruos y cabestros
transportando a las tierras que solo dan frutos secos,
mercancía humana que utilizarán para abonar sus odios eternos.

Son ellos
los que matan,
es el nuevo credo
naciente
con camisas y pañuelos en los cuellos
deslumbran
ya vienen
matando y leyendo
octavillas que llenan a todos de miedo,
pues ahora se mata
solo por eso
por una palabra mal dicha
por aquello que ocurrió hace 1000 años de ello.

Matar es fácil,
tan cierto
que los que matan no sienten nada por ello
y dicen que sacan pecho
y que luego todo lo cuentan 
en las tabernas 
al primer sorbo 
escupen su veneno

Por maricón lo matamos,
dijo uno,
el que parecía menos entero,
por eso,
dijo el otro,
en sus ojos veneno,
y además se escuchó al que jugaba con un cigarro en sus adentros,
por rojo
y por eso de llevar cultura y hacer creer al pueblo
cosas para las cuales no nacieron.

En aquella taberna,
la de los asesinos del páramo desierto,
los demás reían
pensando en ese escarmiento
que Granada necesitaba
por aquello
de que aquí mandamos nosotros
y a callar chuma, bajo pueblo.

Tenían por cierto,
se les veía en sus ojos de cuervos viejos
que habrían mas muertes
tantas más
que da miedo 
en pensar las que después se produjeron.

No se sabe cuantos tiros
sobre ellos cayeron,
si fue el primero
o el último
el tiro
que acabó con ellos,
pobre del maestro cojo
que se creía la luz del entendimiento
o de los banderilleros
que un día oyeron
en la barrera decir
que serían toreros
o el poeta
que tanto hizo por enseñar aquello
de que la cultura hace grande a los pueblos.

¿Fue rápido?
¿Se recrearon los asesinos
y sobre los muertos fumaron satisfechos?
¿Donde los enterraron?
¿Que se hizo de sus cuerpos?

Tengan por cierto 
que alguien lo sabe
seguro,
que desde hace mucho tiempo,
pues Granada desde siempre fue como un pueblo

Calla
el día
en esto en que  a uno
le viene el recuerdo
de todas las guerras con sus muertos,
así de cruel es la vida
y así se escriben los versos.

En una mañana cualquiera
despertaremos
con aquello
de aparecieron los restos
y volveremos a escribir historias
quizás
aprendan algunos de todo esto,
que los poetas nunca mueren
por mucho plomo que lleven en sus adentros.
GLORIA AL POETA Y A LOS QUE JUNTO A EL MURIERON

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: FEDERICO GARCIA LORCA Y ESOS SUSPIROS

Ay, dijo el viento corriendo
ya cogido de la mano de las hojas de las ramas de un olivo.
Ay, grito la luna  y se oyó el grito en toda Granada, 
sobretodo los que en esa noche no dormían ni a tiros.
Ay, como se ha ido, con lo puesto y bien cogido
para que no se escapara y así poder decir que el café le supo a ultimo suspiro.
Ay, grito la noche, negra, muy negro su luto,
ella que en su seno solo lleva el vacío, en ese día se llenó de llantos muy repetidos.
Ay, como abrieron su plumaje, las aves del paraíso, anunciaban muerte a tiros,
como si alguien algo les hubiera dicho.
Ay, de las calles desiertas
y del miedo hincado en los ombligos.
Ay, como se muere a tiros
y que fácil resultó asesinar a aquel bendito. Un maestro y dos banderilleros, casi como Jesucristo.
Ay, cuanto odio, quería su asesino más poder del que nunca tuvo,
murió de viejo por miedo a que le pusieran un sambenito.
Ay, que no sabe a ciencia cierta el día. ni la hora, ni el minuto,
en que fue asesinado ni si hubo entierro en aquel trozo de tierra convertido en sepulcro.
Ay, de una España basculando, yugo, flechas y casi 40 años de totalitarismo.
y los cuatro asesinados en paradero desconocido

Autor de la poesía: Jose Vte. Navarro Rubio




ROMANCES EN UN AGOSTO BIEN METIDOS

                                                                     

                                                                      I
Y no quería nada de ella,
 Nada quería el malnacido
Y los abandonó a los dos
A ella y al niño chico.

Parecía ella, así se le veía,
 el junco de un río
Y murió de frío el niño
Y ella se hinco un cuchillo.

Por el cielo se ven
Así dicen que los han visto
Fuegos de San Termo
Delante va la madre, detrás va el niño.

Llora la luna de pena,
Los astros no dan brillo,
El sol apagado está
¡ay, cuanto es el mal que se hizo!

Por el camino de la fuente
Pasa un carro
Y en el va un asesino
Maldiciendo va por todo el camino

Y dicen que se fue por lo que hizo
Pues un gitano 
Por mucho mal que sea el que se hizo
Siempre a los suyos da cobijo.


II 
De pueblo en pueblo
Así se pasó la vida
Manuel y sus hijos,
De pueblo en pueblo, he dicho.

Alguien salió a  la carretera y dijo
Aquí no pares y sigue el camino
Manuel miró con cara de pena
Se le moría su hijo

Por Dios usted que manda
Ahí detrás va mi hijo
Grita tanto el pobrecito
Po caridad déjeme un sitio
Para pasar la noche y cuidar a mi hijo.

Te digo que aquí no pares
Y que sigas tu camino
Los cuentos ya me los se
Y ese
y eso de tu hijo, lo tengo yo ya aprendido.

Que no se lo juro
Como que hay Dios bendito
Que mi hijo se muere
Le han pegado un mal tiro

Pues sigue y ves con Dios
Que aquí no hay sitio
Más adelante, más allá del hito
Para el carro y reza amigo.

Manuel siguió el camino
Como quien no oye
Solo oía los gemidos
De su hijo que se moría entre gritos.

La noche pesa lo suyo
más que un costal de trigo
por eso lo del tiro
y por ese se muere su hijo.

¡Ay esos malditos que trabucos en mano
No me dejaron parar
para que atiendan a mi hijo!
Grita Manuel en la noche se pierde su grito.

Más allá del hito
Noche cerrada se oye un graznido
Llora Manuel, lloran hasta los grillos
Po ese hijo que se muere entre lloros y suspiros.

En las eras cerca del camino
Montan guardia unos vecinos
Con los trabucos preparados y las manos en los gatillos.
Los gitanos no paran en este pueblo, así está escrito

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..
III
Dicen que las penas,
Lo dijo un gitano listo
Lavan los pecados
Te dejan limpio.

Por eso el llora despacito
Quiere que le duren las penas
Quiere estar limpio
Para el día en que se muera, limpio.

Y dicen que murió llorando
Y dicen que muy despacito
Lo llevaron al cementerio
Y lo metieron en un nicho

De flores la pared del nicho
Parce un rosal encendido
De todos los colores las he visto,
Las que más azucenas y las que menos lirios

Porqué están junto al río
Allí las flores se cogen
Así el nicho está tan arregladito
Parece el nicho la ribera del río.

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IV
No se lo que le pasó por la cabeza,
No se porque lo hizo,
No se en que pensaba
A lo visto no pensó ni en la mujer ni en sus hijos.

Que lo mato dijo
Y el tio mato a los dos
Dicen que de cuatro tiros
Cada uno entró por un agujero distinto

Lloran en la casa
Y lo hacen con mucho brío
Entre juramentos y promesas
Nadie duerme, no hace ni chispa de frío.

Todo fue que mala suerte,
En todo ello tuvo la culpa el destino
Unos que subían y el otro que iba bebido
Y así por una deuda vino el desatino.

Mató a los dos hermanos
Para que no quedarán testigos
Una lechuza miraba
Y tres perros ladraban al mismo tino.

¿Por qué su muerte?
¿Por qué la ira de ese maldito?
Entre lloros de la madre, entre lloros de los hijos,
Nadie se cree que por un asuntillo los dejaran tiesecito.

No vive quien mata tranquilo
En otra noche
El mochuelo y los perros como testigos
Cuatro tiros y cae al suelo el asesino.


Total todo por un lebrillo

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: POR TIERRAS DE LA MANCHUELA, PUNTO Y FINAL AL RECORRIDO, ALBACETE Y CUENCA COMO DESTINO


Ya La Manchuela
a ella rendido un merecido tributo
descansa quien hizo
estos poemas para esos pueblos
en su seno recogidos

Todos están desde hace mucho
en la Mancha incluidos
así es y lo hevisto
que parecen estar cortados
con el mismo afilado cuchillo.

Entre Alarcón y el Marquesado
entre señoríos
se movieron los pueblos
y los destinos
de esos sus pobladores
en ellos convertidos
en siervos de unos y otros señores
todos querían lo mismo
lo mejor para ellos
y para el resto solo lo justo.

A través de los valles,
de las montañas, sierras y ríos
se ven en todos los lados los mismos cultivos,
la mismas gentes, los mismos sufrimientos, todo lo mismo.

Albacete y Cuenca
son esos nuevos paraisos
donde los pueblos de La Manchuela encontraron su cobijo
separados administrativamente, nadie sabe el por qué de este nuevo destino
pues todos los pueblos son iguales 
y todos de las mismas aguas desde siempre han bebido.

Por todos los lados molinos,
por todos los lados los mismos ríos,
por todos los lados los mismos cultivos,
las mismas comidas, las mismas fiestas, las mismas ropas y los mismos ritos.

Poco es si digo
que uno que ha viajado
nunca había visto
pueblos con tanta sintonía
y con tanta unidad en su destino.

Y con esto acabo
y con esto doy por concluído
este viaje por La Manchuela
a poco que sea dicho
un viaje singular y único
a través del cual se ve, 
eso es lo que se ha querido,
como son los lugares que un día, ya muy perdido,
anduvieron o anduvo
no se si Don Quijote, a lo cierto así esta escrito
gentes que entraban por fronteras que separaban mundos
que en nada se parecían a pesar de estar bajo la misma piel recogidos.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio 
 
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